Logo
Imprimir esta página

TIEMPOS DIFICILES

  • Lunes, 11 Enero 2021 12:15
  • tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente disminuir el tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente aumentar tamaño de la fuente

¿Qué hemos hecho a lo largo de estas últimas décadas para llegar a un punto tan crucial como el que estamos viviendo estos años tan inextricables? Trabajar, trabajar, trabajar, sin tiempo para nada más que para relajarnos en una falsa comodidad de sofá y televisión. No hay nada malo en ello, excepto que hemos olvidado la responsabilidad de alimentar aquella esfera que sujetan los hombros. Sí, nuestro ordenador mental. Que no es un ordenador por su infinita complejidad, es mucho más, tanto que ni siquiera la ciencia llega a conocer una décima parte de su funcionamiento. Es lo más sofisticado del cuerpo humano, pues todas las funciones y sistemas orgánicos, y cada uno de los muchos órganos que componen el cuerpo son controlados por él. Un ordenador es comprensible respecto a su funcionamiento básico, capaz de realizar multitud de tareas como lo hace el cerebro, es decir, que de alguna manera el ordenador pretende ser una especie de copia de nuestro sistema cerebral, y en muchos aspectos se ha conseguido. Este tremendo invento es como una especie de espejo de nuestra mente. Si le introduces una información determinada, por ejemplo, todo lo referente a la migración de las aves, te responderá cualquier pregunta sobre dicho tema. Pero, si le preguntas sobre la lluvia ácida, se quedará parpadeando como un simple tonto. No tiene respuesta porque esta segunda información no ha sido introducida en su sistema operativo. Es un claro ejemplo de lo que ocurre en nuestra mente. Aquello que incorporas en tu cerebro, en tu mente, obtienes. Y, precisamente son tiempos de, como algunos dicen, de reaprender, o desaprender lo aprendido y volver a aprender, es decir de neuroprogramarnos como es debido. NO ES SUFICIENTE lo aprendido en tiempos de trabajo. Ya no es cuestión de aptitudes, de mostrar al mundo lo capaces que somos en nuestros trabajos diarios. Son tiempos de cuestionar, indagar, profundizar en áreas que son y han sido siempre decisivas y determinantes para nuestra existencia, por no decir supervivencia. Hoy, más que nunca, tenemos la obligación de utilizar nuestro cerebro en nuestro favor. Hasta el momento ha sido expuesto a la programación de los mass media (TV, radio, prensa y otros) somos lo que nos han dicho que somos, y las evidencias son indiscutibles, solo hay que echar una mirada a la sociedad y vemos el sumiso reflejo por quienes dominan estos medios.

Para romper con esta programación hay que recurrir a las bibliotecas, a las librerías y volver a debatir los temas que nos refuerzan el espíritu, la infinitud y excelencia humana. Hay que reeducarnos, recordar nuestra esencia y connaturalidad, hay que reforzar nuestros conocimientos sobre qué y quiénes somos, sobre cuál es nuestro propósito en el mundo. Hay que recomenzar a ser y hacer lo humano puesto que esta desorientación, producida desde hace décadas, intencionadamente, por planes que se gestan detrás del espeso cortinaje de una realidad dudosa y repleta de intencionalidad másturbada aun, nos está arrebatando la dignidad, el presente y el futuro de nuestras generaciones.

Hay que ser valiente para rasgar el velo de lo que se considera realidad, que no es más que un programa inducido cognitivamente a través de los medios. Lamentablemente, hoy todo el mundo opina de todo. El sentimiento del ridículo ha desaparecido de nuestro mapa emocional. Y esta mala actitud se refuerza con una especie de cultura light que a nadie beneficia. No somos capaces de pensar antes de responder, o simplemente guardar silencio. Tenemos opinión sobre todo sin saber nada. Un médico sabe de salud como un agricultor del campo, pero si preguntas al agricultor sobre la salud te responderá, o si le preguntas al médico sobre el campo también te responderá. No queremos mostrar nuestra ignorancia pensando evitar el ridículo, y de ello nace la necedad más absoluta. La humildad de reconocer nuestros límites ha caído.

Pongámonos a trabajar desempolvando libros para informarnos de las verdades, de la Verdad, y las mentiras que nos acechan como lobos desaparecerán. Conozcámonos como seres humanos que somos. Participemos de nuestra humanidad. Alimentemos nuestro cerebro con lo que noscondesciende, con lo que nos despierta y rompa con la comodidad incomoda que nos engulle a un abismo oscuro y sufriente. Frente a nuestra ignorancia estúpida pongamos humildad y aprendamos. Reprogramemos nuestra mente con verdades universales que son imposibles de cambiar frente a las "verdades" de quienes no hacen más que abusar de esta ausencia de alimento en nuestro cerebro. Cerremos la entrada a las desgracias y miserias que nos venden como algo excepcional. Recordemos que cada día tiene sus luces y sombras, nada nuevo bajo el sol.

La joya más importante no es el colgante de oro que llevas en el cuello, ni el reloj de diamantes o la pulsera de rubíes, es tu cerebro abandonado en manos de señores que manejan los mass media. Señores que el único interés que tienen contigo es dominarte hasta convertirte en un esclavo de sus sistemas políticos y culturales, manejando a sus anchas tu destino. Busquemos la proporcionalidad con la racionalidad, la vida con la verdad, nuestra espiritualidad con la sabiduría. Que nadie nos marque los pasos, que nadie imponga su música, pues hemos de aprender a ser lo suficientemente responsables para sentirnos libres sin dañar nuestro entorno, ni por supuesto, a nuestros semejantes.

Son tiempos difíciles y la información está escrita. Está todo dicho, pero poco hecho. Y somos los protagonistas de lo que acontece día a día. Inconscientemente o no somos participes de lo que ocurre en nuestro pequeño mundo y en el mundo entero. Por palabras, hechos, silencios y omisión. El mundo está en pleno cambio, y cada cual lo está provocando. Pregúntate qué sabes de lo que acontece, y no respondas lo que oficialmente te ha inseminado la versión menos fiable conocida, es un programa de terceros. No seas más su eco. Ten opinión propia y sólida basada en conocimientos profesionales. Acude a las fuentes de lo que te interesa. Cuestiona hasta tus propias creencias. Tus conocimientos. Tus ideales. Cuestiona tu razón sobre la existencia. Tu ideal de vida. En ello va tu presente y tu futuro. El de tus generaciones. ¿Qué mundo vas a dejar a tus hijos, a tus nietos? ¿Cómo quieres ser recordado? ¿Cuál va a ser tu contribución en estos tiempos difíciles?

Desprográmate...............................y prográmate, con conciencia.

JJ. LLINARES NADAL

 

 

Noticias

La Ribera

TNR

José Joaquín Llinares Nadal

J. Joaquín Llinares Nadal

Lo último de José Joaquín Llinares Nadal

Copyright © 2012 TUS NOTICIAS DE LA RIBERA